Home » Acciones »

QUÉ PASÓ CON LAS ACCIONES DE NVIDIA

Nvidia acaba de responder a todos los discursos sobre “burbuja de IA” con uno de los trimestres más potentes que se recuerdan en un blue chip. Tras varias semanas de titulares sobre China, ruido político y ventas forzadas por opciones, la compañía publicó un 3T de su ejercicio fiscal 2026 que no solo batió expectativas: las pulverizó. Ingresos de $57.03B, Data Center en $51.2B, margen bruto no GAAP en el 75% y una guía de unos $65B para el 4T cambiaron la narrativa en una noche. La acción se disparó más de un 7% fuera de hora, se movió en premarket por encima de $153 y devolvió la capitalización de mercado por encima de los $5T. A continuación hilamos la historia completa: del drawdown previo a resultados al “all clear” que reposiciona el ciclo de gasto en IA hacia 2026–2027.

De caída a ruptura


Para entender de verdad qué pasó con las acciones de Nvidia, hay que ver la película en dos actos. El Acto I fue el tambaleo previo a resultados: un hito de $5 billones, una ráfaga de titulares sobre China y política, un muro de puts y un descenso en noviembre que llevó a muchos a hablar de “digestión de capex en IA”. El Acto II llegó el 19 de noviembre, cuando Nvidia presentó el 3T FY2026 y convirtió ese miedo en un nuevo escape por encima de los $5T. En esta primera parte repasamos el set-up: los titulares, niveles de precio y flujos que llevaron al valor desde la euforia hasta la duda en las semanas previas al anuncio.


Del viernes de los $5T a los nervios pre-resultados


A finales de octubre, Nvidia parecía intocable. La acción cerró por primera vez por encima de los $5 billones de capitalización, terminó esa semana alrededor de $208 y marcó un nuevo máximo histórico pocos días después, mientras los foros de Reddit la coronaban como el “rey eterno de la IA”. Luego, la cinta se dio la vuelta. Un artículo del South China Morning Post sobre un veto de Pekín a chips de IA extranjeros en centros de datos estatales recortó un 4% a primera hora en Nueva York. Horas más tarde, Reuters citó al Departamento de Comercio de EE. UU. confirmando que las GPU Blackwell seguían en la lista de exportación restringida “por ahora”. Los fundamentales no habían cambiado de un día para otro, pero la narrativa sí, y en un valor tan concurrido la narrativa es palanca.


El ruido político se acumuló. Un titular del Wall Street Journal citaba al equipo de transición de Trump diciendo a las agencias que no habría “rescate para la industria de IA, punto”. Al mismo tiempo, las buenas noticias micro de Nvidia—como el anuncio de acuerdos con Samsung, Deutsche Telekom y Nokia para ejecutar 5G+IA sobre Blackwell—solo lograban un tímido rebote del 1% after hours que se esfumaba al cierre siguiente. El mensaje era claro: las buenas noticias de producto luchaban contra un muro de preocupación macro, y el macro iba ganando.


Opciones, efecto contagio y la caída de noviembre


A medida que los titulares se volvían erráticos, el mercado de opciones se hizo con el mando de la cotización. El volumen de puts se disparó, especialmente en vencimientos cortos con strikes en la zona alta de los $180 y baja de los $190. Los dealers que habían vendido esas puts se vieron empujados al típico modo de gamma negativa: a medida que el precio caía, vendían más acciones para cubrirse, lo que a su vez empujaba todavía más el precio a la baja. Esa mecánica convierte noticias moderadas en movimientos sobredimensionados.


Luego se resquebrajó el resto del complejo de IA. CNBC destacaba caídas del 5–7% en AMD, Broadcom y Marvell en una sola sesión; los recortes de riesgo por cestas golpearon a la vez a aceleradores, networking y memoria. Nvidia, que había llegado a rozar los ~$212, empezó a perforar niveles como $192 y luego a coquetear con la zona alta de los $180. A mitad de noviembre, la acción acumulaba un recorte cercano al 18% desde el máximo de octubre y en torno al 8% en lo que iba de mes, justo antes de resultados. El mercado estaba claramente preparado para un trimestre de “digestión”: crecimiento más suave, guía prudente y una narrativa que girara de “supersiclo imparable” a “ahora toca respirar”.


Lo que todo el mundo temía


En la víspera del 19 de noviembre, la historia de consenso sonaba así: el boom de gasto en infraestructura de IA había sido espectacular, pero las leyes de la gravedad estaban a punto de imponerse. Los controles de exportación empezarían a morder la demanda de Hopper. Los clientes pausarían pedidos a la espera de Blackwell. La nueva arquitectura apretaría márgenes. Los comités de capex volverían a pronunciar la palabra “presupuesto” sin ruborizarse. El descenso previo hasta la zona de $144.86—muy por debajo de los máximos recientes—reflejaba ese miedo, no el derrumbe de los datos de demanda.


Dicho de otra forma, el mercado no necesitaba un desastre para castigar a Nvidia; le bastaba con pruebas de que la curva de crecimiento se estaba aplanando. En lugar de eso, recibió exactamente lo contrario.


La checklist antes de los resultados


  • Posicionamiento: alta presencia minorista, exposición sistemática y fuerte uso de opciones hacían la acción muy sensible a shocks de narrativa.


  • Valoración: una capitalización de $5T descontaba básicamente una década de gasto en IA, elevando el listón de cada trimestre.


  • Macro y política: controles de exportación y cambios de tono político sobre la IA añadían una capa extra de prima de riesgo.


  • Cinta sectorial: ventas por simpatía en otros nombres de IA apuntaban a una reducción de riesgo general, no solo dudas sobre un valor concreto.


  • Expectativas: los modelos oficiales seguían marcando fortaleza, pero el susurro empezaba a inclinarse hacia “este puede ser el trimestre en el que se frene”.



Ese era el telón de fondo. La historia de por qué la acción explotó al alza empieza cuando Nvidia abre sus libros del 3T FY2026.


El seísmo de resultados


La noche del 19 de noviembre de 2025, Nvidia no se limitó a superar el listón que el mercado le había puesto; elevó todo el estadio. El 3T del ejercicio fiscal 2026 fue el “all clear” del supersiclo de IA: ingresos, márgenes y guía salieron mejores de lo esperado, con un discurso que desmontó en directo, punto por punto, el argumentario bajista. En esta parte revisamos las cifras, la guía y los matices de la llamada que convirtieron un drawdown del 8% en noviembre en un nuevo hito por encima de los $5T en cuestión de horas.


El 3T del ejercicio 2026, en cifras


Los ingresos totales alcanzaron $57.03 mil millones, un +62% interanual y +22% frente al trimestre anterior. El consenso se situaba aproximadamente entre $54.8 y $55.3 mil millones, así que Nvidia batió en unos $2 mil millones el punto medio, pese a un “whisper number” que se había ido inflando en las últimas semanas. Para una compañía de $5T, imprimir ese crecimiento sobre esa base es casi inédito; de facto, dijo a los inversores que la ola de demanda de IA no solo sigue viva, sino que se está inclinando más.


La división de Data Center—el verdadero motor—aportó $51.2 mil millones, un +66% interanual y +25% trimestral, y ya es el 89.8% de las ventas totales. Gaming, Auto, Pro Viz y compañía siguen existiendo, pero a escala de grupo son poco más que ruido de fondo en la cuenta de resultados. El mercado quería pruebas de que hyperscalers, empresas y soberanos seguían construyendo infraestructura de IA a escala. Estas cifras son exactamente esas pruebas.


En beneficios, el BPA no GAAP se situó en $1.30, unos $0.04–$0.05 por encima de las estimaciones. El beneficio neto GAAP alcanzó $31.92 mil millones, alrededor de un +65% interanual. El margen bruto no GAAP se mantuvo en un llamativo 75.0%, plano frente al trimestre anterior y 160 puntos básicos por encima del año pasado, incluso mientras la arquitectura Blackwell—que arranca con márgenes iniciales algo menores—empezaba a acelerar. Los gastos operativos fueron de $4.83 mil millones, solo un +18% interanual, dejando claro que el apalancamiento operativo sigue en modo “dios del Olimpo”.


Una guía que reescribe el guion


Si el trimestre reportado fue potente, la guía fue la parte que realmente hizo que muchos bajistas quisieran abrazar sus modelos de riesgo. Para el 4T FY2026, Nvidia guió ingresos a $65.0 mil millones ±2%, con un punto medio de unos $65B, lo que implica ~+94% interanual y ~+14% secuencial. El consenso rondaba los $62.5–$63B. Nvidia no solo confirmó que podía vivir con el listón alto existente; volvió a subirlo.


La cifra implícita de Data Center en el 4T se sitúa en torno a $59–60 mil millones, frente a modelos de analistas más cerca de $56–57B. En la práctica, eso significa que la demanda de hyperscalers y empresas no solo aguanta, sino que se compone. Cualquier esperanza de que el capex en IA se tomara un respiro a finales de 2025 queda, siendo generosos, fuera de foco después de escuchar esta guía.


Jensen Huang no se anduvo con rodeos en la llamada: “La demanda de Blackwell está fuera de serie.” “Las GPU de los proveedores cloud están agotadas para los próximos 12 meses.” “Estamos en plena rampa de producción de Blackwell: esperad miles de millones en ingresos este trimestre y decenas de miles de millones el siguiente.” Traducido de lenguaje CEO a jerga de mercado: el frenazo de capex en IA que muchos temían sencillamente no ha ocurrido; de hecho, 2026–2027 se perfila más intenso de lo que la mayoría tenía en sus hojas de cálculo.


Demoliendo el argumento bajista


Antes del anuncio, el caso bajista descansaba sobre cuatro pilares: riesgo China, pausas de pedidos antes de Blackwell, compresión de márgenes con la nueva arquitectura y la idea de que el capex en IA estaba tocando techo. La propia compañía se encargó de coger un mazo y golpear cada uno de esos pilares en directo.


  • Riesgo China: dirección situó China en torno al 5% de los ingresos de Data Center—baja cifra de un dígito en el mix total—lo que la hace poco relevante para la foto grande. Las normas de exportación importan tácticamente, pero no estratégicamente.


  • Pausa antes de Blackwell: los clientes no están cancelando Hopper para esperar a Blackwell; están comprando ambos. Las ventanas de despliegue y tipos de carga implican solapamiento, no canibalización.


  • Miedo a los márgenes: pese a la rampa de una nueva arquitectura, el margen bruto no GAAP se mantuvo en el 75% trimestralmente y subió año contra año. El poder de fijación de precios y la economía de sistemas y software compensan de sobra los vientos en contra de costes.


  • “Burbuja” de capex: con un 4T guiado a ~+94% interanual y el mensaje de que el gasto de 2026 superará al de 2025 en los grandes hyperscalers, la tesis de un precipicio inminente de inversión suena cada vez más alejada de la realidad.



Sovereign AI y un libro de pedidos descomunal


Más allá de las cifras, el color cualitativo de la llamada fue casi igual de explosivo. El segmento de “Sovereign AI”—programas de gobiernos y entidades nacionales que construyen su propia infraestructura de IA—ya se ha convertido en una tubería de más de $20B anualizados, el doble de los ~$10B del trimestre anterior. Los sistemas completos Blackwell, incluidos bastidores NVL72 y NVL144, están prácticamente agotados durante buena parte de 2026. Eso no es una dinámica normal de oferta y demanda; es territorio de escasez y poder de precio.


Jensen también puso nombres propios sobre la mesa. Meta ha encargado otros ~350.000 chips Blackwell para entrega en 2026. El programa Dojo de Tesla también comprará Blackwell, con Elon Musk confirmando en la llamada que prevé gastar entre $3 y $4 mil millones con Nvidia el año que viene. Los superchips Grace-Blackwell ya se están enviando a todos los grandes proveedores de nube. En conjunto, esto es lo que significa ser la plataforma por defecto: Nvidia no solo vende chips, vende el stack estándar de facto para cómputo acelerado.


Cómo reaccionó la cotización


El veredicto de la cinta fue inmediato. Nvidia cerró la sesión regular del 19 de noviembre en $144.86, ya con una buena subida en el día, pero todavía con la marca del drawdown de noviembre. En el after hours, la acción llegó a subir un 7.1%, tocando un máximo extendido en torno a $155.18. En el premarket de la mañana siguiente se negociaba en la zona de $153–$154, un +6–6.5% frente al cierre.


Más importante aún para la narrativa: la capitalización de Nvidia volvió a superar los $5T, esta vez apoyada en cifras frescas y tangibles, no solo en extrapolaciones optimistas, y se situó en torno a $5.07T al inicio de la jornada. El descenso de noviembre (aproximadamente −8% antes del anuncio, alrededor de −18% desde el máximo de octubre) se borró, en la práctica, en una sola sesión. Muy en la línea del estilo Nvidia: compresión previa al evento, re-rating violento tras la publicación.


Cinco datos que lo cambiaron todo


  • $57.03B de ingresos en el 3T, +62% interanual y +22% trimestral, batiendo en unos $2B al consenso.


  • $51.2B de ingresos en Data Center, +66% interanual y +25% trimestral, ya cerca del 90% de las ventas.


  • Margen bruto no GAAP del 75.0%, plano frente al 2T y ~160 pb por encima del año anterior pese a la rampa de Blackwell.


  • $65B ±2% de guía de ingresos para el 4T (~+94% interanual, ~+14% trimestral), varios miles de millones por encima del consenso.


  • Capitalización de mercado de nuevo por encima de $5T, ahora respaldada por un poder de beneficios realizado, no solo por narrativa.



Esto no fue un trimestre de “hemos aguantado el tipo”. Fue una aceleración. Esa es la diferencia clave a la hora de pensar qué puede venir ahora.


Acciones de NVIDIA: ¿siguen siendo una oportunidad o están sobrevaloradas?

Acciones de NVIDIA: ¿siguen siendo una oportunidad o están sobrevaloradas?

Qué significa ahora


Con el polvo aún en el aire tras el 3T FY2026, la respuesta a “qué pasó con las acciones de Nvidia” es muy distinta de la de hace solo una semana. Un descenso previo impulsado por el miedo ha chocado con uno de los mayores beats de la historia reciente en una mega-cap, seguido de un re-rating rápido que ha devuelto a Nvidia de lleno al club de los $5T+. En esta parte final nos centramos en las implicaciones: cómo el trimestre reconfigura la narrativa de capex en IA, qué niveles y escenarios probablemente usarán los traders como referencia y cómo distintos perfiles de inversor pueden enmarcar el riesgo a partir de ahora—siempre con la advertencia de que nada de esto es asesoramiento personalizado.


La supersenda de IA, actualizada


Antes de este trimestre todavía se podía argumentar que el boom de infraestructura de IA era potente pero frágil: una historia basada en los presupuestos de los hyperscalers que podrían frenarse, en regímenes de exportación que podrían endurecerse y en comités de capex que podrían redescubrir la gravedad. Después de este trimestre, ese argumento es bastante más débil. Los hyperscalers no solo mantienen el gasto; lo aceleran de cara a 2026. El pipeline de Sovereign AI se ha duplicado en un solo trimestre. Los sistemas completos Blackwell están vendidos prácticamente para todo 2026. Esas no son las huellas de una burbuja que haya estallado; es el aspecto que suele tener la mitad de un supersiclo de inversión.


Lo crucial es que la economía interna de Nvidia sigue escalando muy bien con esa demanda. Los márgenes brutos se mantienen en la zona del 75%, los gastos operativos crecen mucho menos que las ventas y la empresa apila sistemas, software y soluciones full stack encima del silicio. Eso significa que cada dólar incremental en Data Center no solo es grande, sino también muy rentable. Si los márgenes de Blackwell sorprenden al alza—como Jensen dejó caer—la capacidad estructural de generación de beneficios que sugiere este trimestre es mayor de lo que muchos modelos pre-resultados asumían.


Corto plazo en el gráfico, medio plazo en escenarios


A corto plazo, la conversación gira inevitablemente hacia niveles. Con la acción moviéndose hacia la zona de los $155 en after hours y negociándose en torno a $153–$154 en premarket, el mercado ya juega con el rango $160–$170 como posible imán táctico, especialmente si los dealers, ahora cortos de gamma al alza, se ven obligados a perseguir. Mirando un poco más allá, un movimiento hacia $200+ de aquí al próximo trimestre de resultados deja de ser solo un meme optimista y se convierte en un escenario razonable si—y es un “si”—Blackwell rinde como está guiado y los márgenes se mantienen firmes.


Nada de esto está garantizado. Shocks macro, nueva regulación, problemas de suministro o sorpresas competitivas pueden desviar el plan de vuelo. Pero la base mental del mercado ha pasado de “igual ya hemos visto el máximo” a “la tendencia es más fuerte y más larga de lo que pensábamos”. Es un punto de partida muy distinto para múltiplos y flujos.


Un playbook práctico, no delirante


Con la nueva información, ¿cómo puede pensar cada tipo de jugador sobre Nvidia sin fingir tener una bola de cristal?


  • Inversores fundamentales de largo plazo: pueden tratar el combo 3T/4T como confirmación de que el ciclo de infraestructura de IA se extiende al menos hasta 2026–2027 a niveles elevados. El foco debería estar en volúmenes, backlog, cuellos de botella de oferta y penetración de software, no en cada tick de la cotización. Entradas por fases, no persecución de velas verticales.


  • Asignadores macro y sectoriales: deben reconocer que Nvidia ha reanclado todo el complejo de IA. Mantener infraponderaciones estructurales en aceleradores, networking y plays adyacentes tiene ahora más riesgo de carrera. Al mismo tiempo, concentrar demasiado riesgo en un único nombre de más de $5T tampoco es trivial; el tamaño de posición importa tanto como la tesis.


  • Traders de opciones: toca respetar el nuevo régimen de volatilidad. Tras el anuncio, la skew y la curva temporal reflejarán tanto la persecución al alza como el hecho de que cada fecha de resultados es casi un evento macro. Estructuras como call spreads, calendarios o apuestas alcistas de riesgo definido tienen más sentido que alas desnudas en cualquier dirección.


  • Retail “buy the dip”: este trimestre ha validado más tu tesis que tu timing. El riesgo se desplaza de “¿es real la IA?” a “¿cuánta exposición a un solo valor puede soportar tu cartera?”. La diversificación sigue existiendo, incluso en un supersiclo.



Riesgos que siguen importando


Después de un trimestre así es tentador dar el partido por ganado y entrar en modo vuelta de honor. Sería un error. El anuncio ha neutralizado varias preocupaciones de corto plazo, pero no ha hecho a Nvidia invulnerable. Los controles de exportación pueden endurecerse de formas difíciles de modelizar. Arquitecturas competidoras—desde chips a medida de los hyperscalers hasta aceleradores rivales—pueden ir arañando cuota marginalmente. Cuellos de botella en redes, refrigeración o suministro eléctrico pueden retrasar despliegues incluso con demanda fuerte.


También está la simple aritmética del tamaño. Con más de $5T de capitalización, Nvidia no necesita “fallar” para vivir tramos de volatilidad severa; le basta con crecer un poco menos de lo que descuentan los escenarios más optimistas. La compresión de múltiplos sobre un crecimiento algo más moderado puede doler tanto como un miss directo de ingresos. En ese sentido, una gran publicación de resultados no cancela la gestión de riesgos; si acaso, la hace más importante a medida que suben las apuestas.


Una conclusión renovada


Entonces, ¿qué pasó con las acciones de Nvidia? En la versión corta, siguieron un ciclo de sentimiento de manual. Primero, un impulso hasta el hito de los $5T y nuevos máximos. Después, un tramo de caída alimentado por titulares y opciones que llevó a muchos a preguntarse si el capex en IA había tocado techo. Y finalmente, un trimestre que disipó esa duda con $57B de ingresos, márgenes del 75%, una guía descomunal para el 4T y un discurso que pinta 2026–2027 como años más grandes, no más pequeños, para el gasto en IA.


En la versión larga, más estructural, la acción ha pasado de ser “una historia con números” a ser “números con una historia”. El supersiclo de IA no solo está vivo; parece más fuerte y largo de lo que asumía el consenso pre-resultados. Eso no implica trayectoria en línea recta ni significa que el riesgo haya desaparecido. Pero sí implica que, por ahora, el mercado tiene una respuesta clara. Nvidia no solo ha sobrevivido a los miedos de digestión: ha acelerado a través de ellos.


INVIERTE EN NVIDIA AHORA